TEOLOGÍA Y FILOSOFÍA: UNAMUNO

FILÓSOFO ANDRÉS ORTIZ OSÉS

FILÓSOFO ANDRÉS ORTIZ OSÉS

Todo individuo que no vive o poética
o religiosamente es un tonto (Unamuno)

1.- Ortodoxia y heterodoxia

Estoy leyendo la obra de Olegario González de Cardedal  “Cuatro poetas desde la otra ladera”, en la que nuestro teólogo clásico recupera la religiosidad de Unamuno y Machado, de J.P.Richter y O.Wilde, frente a su consideración como meros literatos laicos. Olegario es nuestro teólogo cuasi oficial, un buen teólogo ortodoxo aunque no cerrado sino abierto, conservador pero conversador con la modernidad, en un diálogo a veces desnivelado porque le gusta situarse por encima teológicamente. Su retórica algo ampulosa ofrece a su estilo un toque romántico-barroco.

Ahora bien, la tentación del teólogo está en convertirse en un predicador, así como la tentación del profesor está en convertirse en profeso o apologeta. Es labor del teólogo actual juzgar críticamente las cosas de la fe, pero teniendo en cuenta el “no juzquéis” de Jesús y la misericordia de Dios, reactualizada por el Papa Francisco.

Resulta tarea loable rescatar a insignes autores presuntamente heterodoxos. Pues el peligro de la ortodoxia es el inmovilismo que remite a Parménides, mientras que una heterodoxia bien temperada remite a Heráclito y a la movilidad o evolución, sin recaer por ello en la herejía destemplada o revolucionaria. En el caso de la teología ortodoxa cristiana su cuestionamiento  está en que el propio cristianismo de Jesús resulta heterodoxo (aunque no herético) en su contraste con el Antiguo Testamento.

Por ello nos merece especial atención al respecto Miguel de Unamuno, precisamente por su cristianismo heterodoxo pero no herético, cristiano pero no ortodoxo, católico pero no escolástico.

2.- Miguel de Unamuno

Quizás la mejor definición de Unamuno es que era un católico- protestante y, por lo tanto, un cristiano ecuménico que incluso recoge la tradición greco-ortodoxa. Por una parte recupera la propia herencia católica de signo griego o helénico, como dice Olegario, pero por otra parte afirma la fe luterana como creencia y querencia, como fiducia o confianza en Dios. Como católico Unamuno afirma la pasión del Impasible (el Padre), como protestante la justificación como perdón (del Hijo), y como ortodoxo oriental la liturgia del simbolismo del Espíritu.

Olegario González de Cardedal critica cierto gnosticismo unamuniano, según el cual Dios, que es la Conciencia del universo, está limitado por lo inconsciente a liberar, salvar o redimir (conscienciar). Dios estaría así limitado por la realidad oscura (material), y no sería libre o libérrimo. Ahora bien, yo diría que se trata de una “gnosis cristiana”, ya que en Unamuno Jesús religa y pacifica la realidad irreligada o irreligiosa. Nos las habemos por tanto con una pacificación por parte de Jesús no solo del viejo mundo sino del viejo hombre; incluido el viejo orden antiguotestamentario, al que pertenece el viejo Dios patriarcal revertido en el Nuevo Testamento en el Dios fratriarcal.

3.- Analogía y dialéctica

En el Evangelio de Jesús el Cristo la analogía entre el Antiguo y el Nuevo Testamento no es una analogía tradicional de yuxtaposición o continuidad de carácter estático, sino que es una analogía dialéctica de signo dinámico y diferenciador (transgresor). Sabido es que el catolicismo ha acentuado la analogía aristotélico-tomista del ser, mientras que el protestantismo ha acentuado la dialéctica neoplatónica diferencial o diferenciente. Sin embargo, se trataría de coafirmar lo analógico y lo diferente, lo estático y lo dinámico, la tradición y la apertura.

La analogía católica ha afirmado la identidad y la integración, mientras que la dialéctica protestante ha afirmado la superación y la recreación. Pues bien, debemos ahora coafirmar la dialogía de los contrarios en una interpretación no meramente repetidora sino recreadora de la religión, con el fin de  evitar tanto su fundamentalismo como su desfondamiento.

El propio Olegario proyecta a Cristo como imaginación creadora, recogiendo sin concitarlo la positiva visión nietzscheana del Cristo como el gran simbolista. Ahora bien, la imaginación simbólica no es solo mediadora, como expone el Idealismo alemán, sino también trasformadora o recreadora. Y es que la creación subyace a la mera producción, como la concepción al concepto, la poesía a la prosa, el canto al habla y la imagen al sentido. El teólogo A.M.Wilder habla de “Teopoética”, interpretando la teología en el contexto de la imaginación religiosa, en el cual comparece a la vez la realidad literal y su surrealidad simbólica.

En la filosofía hispana contemporánea el mexicano M.Beuchot recoge el reto de una hermenéutica analógica, mientras que yo prefiero hablar de una hermenéutica simbólica más dialéctica, ya que la dialéctica añade a la analogía la tensión vital o existencial, en el contexto de una búsqueda del sentido abierta y sin fin (como quieren san Agustín, Lessing y Bultmann).

4.- Dios y el mundo

Esta analogía y dialéctica de los contrarios, el mundo y Dios, era replanteada lúcidamente por nuestro R. Panikkar cuando escribía que Dios y el mundo no son uno, pero tampoco dos; podríamos decir que son tres o trinidad: el mundo, Dios y su coimplicación por la Creación y la  Encarnación. Supongo que esta misma estrategia hermenéutica puede trasladarse a la relación entre Jesús y el Cristo: Dios y Jesús no son uno, pero tampoco dos; podríamos decir que son tres o trinidad por la implicación del Espíritu Santo. Se trata pues de distinguir para unir, como dice J.Maritaín, así como de unir sin confundir, como dice Olegario.

Sin embargo, la vieja problematicidad de la teología escolástica o escolastizante está en la definición de lo indefinible, así como en las distinciones o distingos abstractos que disecan la realidad viviente en fórmulas, formulismos y formalidades sin materia. Oscar Wilde afirmaba que matamos lo que amamos por tratar de atraparlo o domeñarlo hasta asfixiarlo, y nuestro A. Machado hablaba de la alteridad y la alteración del ser frente a su identidad desecada. Por todo ello, el teólogo Matthew Arnold propugna una razón cristiana inspirada en la inteligencia comprensiva de Jesús, que denomina con el término aristotélico de “epieíkeia”(epikeia), al que podemos traducir como “razón afectiva”, es decir, como “razón encarnada” ( y no encaramada en las alturas).

5.- Jesús el Cristo

En este contexto la figura de Jesús resulta arquetípica o arquetipal, es decir, universal, tal y como la pensó Spinoza. El propio Olegario traduce el Evangelio como “buena ventura”, propia de un Dios que es franciscanamente todas las cosas. Un Dios definido por nuestro teólogo como absolutamente absoluto, pero absolutamente relativo a nosotros, por cuanto no solo hace ser al ser sino que lo es.

Sin embargo, no me convence la visión que Olegario recoge del Cardenal Newman sobre la fe cristiana como rendición ante el Absoluto absolutizado, por cuanto dispone de nosotros totalmente. Lo siento, este absoluto es un constructo que carece de misericordia y no es cristiano. Incluso si se interpreta como el agraciador del hombre, como hace Olegario, es un Absoluto poco agraciado y más bien aciago, pues que descarga su total responsabilidad en el pobre hombre así abrumado.

6.- Conclusión

El Dios-temor de Abraham frente a su hijo abandonado hasta el final crítico, como en el caso de Jesús, resulta desesperanzador, y no se identifica exactamente con el Dios-amor neotestamentario. No tenemos que glorificar a ningún Dios estupefaciente, ni quedarnos estupefactos ante ningún Absoluto, vocablo que significa irrelato e irrelacional. Pues si hay un Dios dice relación radical, y si es cristiano codice relación radicada, cuyo relato o correlato es su Encarnación.

7.- Bibliografía mínima

-O.González de Cardedal (Cuatro poetas desde la otra ladera)

-Miguel de Unamuno (El Cristo de Velázquez)

-J.P.Richter (Discurso del Cristo muerto)

-A.Machado (Poesía y prosa)

-Oscar Wilde (Epistola in carcere y Balada de la cárcel)

-A.Amor Ruibal (Los problemas fundamentales de la filosofía y del dogma)

-Raimon Panikkar (La Trinidad)

-Andrés Ortiz-Osés (La razón afectiva, así como Amor y sentido)

-A.M.Wilder (Theopoetik)

-Matthew Arnold (Correspondencia Unamuno-Zulueta)

-J.Bergamin (Cristo crucificado ante el mar)

-M.Beuchot (Hermenéutica analógica)

-H.Corbin (La imaginación creadora)