Tierra. Poemas y música de las esferas

JOSÉ LUIS SIMÓN

JOSÉ LUIS SIMÓN

geologianuevaculturadelatierra.blogspot.com

El disco-libro “Tierra. Poemas y música de las esferas” es la búsqueda artística de una relación cordial y amistosa con el planeta que nos cobija, basada en el equilibrio entre todas sus ‘esferas’: geosfera, hidrosfera, atmósfera, biosfera y antroposfera.

Se trata de una obra de creación colectiva en la que participan varias decenas de artistas (poetas, músicos, rapsodas, fotógrafos, pintores). Muchos de ellos son aragoneses, pero hay asimismo artistas de otros confines que muestran la vocación universal del proyecto. La obra tiene un pie en el arte de la música y la palabra; el otro, en la geología. El primero se apoya en la sólida trayectoria del grupo O’Carolan y se nutre de la sensibilidad y el trabajo de Pilar Gonzalvo y Miguel Ángel Fraile. El segundo estriba en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, donde Lope Ezquerro y José Luis Simón han alumbrado un concepto innovador: la música de la tierra. El disco recoge asimismo la herencia y el espíritu del grupo Monte Solo, contando con poemas de José Antonio Rey del Corral y Emilio Gastón. Las colaboraciones de María José Hernández, Joaquín Pardinilla, el grupo vasco Oreka TX y Joan Manuel Serrat, entre otros, redondean esta antología amigable de ‘geomúsica’ y ‘geopoesía’.

La faceta más original del disco es la música creada a partir de las sucesiones de estratos geológicos. Las piezas musicales en que ha cristalizado este ‘experimento’ acompañan a los poemas en una simbiosis perfecta. En la antigua Grecia, Pitágoras formuló la idea de que la música es expresión de la armonía del Universo. Los astros se mueven en esferas concéntricas produciendo sonidos armónicos en virtud de las proporciones aritméticas de sus órbitas alrededor de la Tierra: lo llamaron Música de las Esferas. La ciencia ha descrito y explicado ciclos en la variación del movimiento orbital de la Tierra, que afectan a la atmósfera y al clima terrestre y, a través de éste, se traducen en patrones cíclicos de algunas secuencias de capas sedimentarias. Transformando esos ciclos sedimentarios en una partitura musical, mediante un código que convierte los distintos tipos de rocas en notas de una escala y los espesores de las capas en duración de los sonidos, estamos creando la Música de la Tierra. Al mismo tiempo, en la medida en que es expresión sonora de la armonía cósmica y planetaria, en un sentido poético, estamos haciendo audible la Música de las Esferas.

La obra se enmarca en el mensaje de la Geología por una Nueva Cultura de la Tierra, documento difundido en 2011 y suscrito por distintas entidades científicas españolas. Dicho documento expresa la necesidad de que nuestra ‘sociedad del conocimiento’ comience a ver la Tierra con una mirada distinta: no es una simple fuente de recursos materiales, sino un recurso cultural en sí misma, depositaria de una sabiduría que hemos de asimilar si queremos subsistir como especie.

 

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